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8 de junio de 2010

“Escogimos los materiales para que el tiempo los convirtiera en un atributo y no en un defecto”: Tectus sobre la casa La Petra

Proyecto / Arquitectura /  Altiplano

 Casa La Petra. Fachada suroccidental. Tectus Ltda.

En una urbanización en Guasca (Cundinamarca), Manuel Guerrero y Suely Vargas de la oficina bogotana Tectus, diseñaron y construyeron esta casa, situada a una altura de 3065 metros, como una respuesta arquitectónica al paisaje y un reflejo de las aficiones del usuario.

¿Cuál es el concepto clave del proyecto? ¿Surgió de una idea, del lugar, del usuario?

El proyecto se plantea como una respuesta arquitectónica al sitio;  su implantación valora la topografía existente sin pretender modificarla exageradamente, acomodándose a la silueta que insinúa el terreno y, con cierta lógica, capturar las mejores visuales al interior de la casa.

 
Casa La Petra. Planta de localización. Tectus Ltda.

 Casa La Petra. Vista de las cubiertas transitables. Tectus Ltda.


 A nivel funcional, plantea un estilo de vida particular, sin barreras visuales entre las diferentes estancias, lo que le proporciona al usuario ser partícipe de todas las actividades de la vivienda. En ese sentido el proyecto fluye de una actividad a otra sin obstáculos y se aprovechan los diferentes niveles para definir el carácter de privacidad o función de los espacios sin perder la relación espacial entre unos y otros. Así, en la planta mas alta se ubica la habitación principal con sus dependencias más privadas como el cuarto de baño, walk-in closet, y su propio estar de TV desde el cual se percibe sutilmente la zona social en el nivel intermedio.  Al bajar las escaleras, que aprovechan el desnivel del terreno, se ubica la habitación de huéspedes con su baño y al fondo, enmarcado solo por una ventana de esquina piso techo, se dejó el estudio y el cuarto de piano del dueño, otra estancia esencial de esta casa, donde se logra la mayor tranquilidad e independencia, la percepción cercana del agua siempre en movimiento y la visual más intima de la montaña aledaña. Derivado del gusto de los dueños por la cocina, ésta se integra a la vida social de la vivienda y rodeada del salón, del comedor y de las terrazas, se convierte en el sitio más utilizado de la casa tanto por los propietarios como por sus amigos.  Es decir, la casa es un reflejo de los gustos y aficiones de sus propietarios.

 Casa La Petra. Plantas. Tectus Ltda. 


¿Esta obra tiene cosas en común con otros de sus proyectos? 

 Casa La Petra. Cortes. Tectus Ltda.

Consideramos que el proceso de diseño es siempre un continuo desarrollo de ideas, en el caso del diseño de una casa, siempre existe un imaginario planteado por el cliente, no siempre en sintonía con las ideas funcionales y formales del arquitecto, y en ese proceso siempre existe un saldo pedagógico; esta casa en particular, recoge una serie de ideas planteadas en dos proyectos residenciales anteriores nuestros: “Las Villas Farsaris” (Grecia) y la “Casa Moeller” (California). La respuesta de esos dos ejercicios de diseño nos planteó una comprensión del sitio mas allá de la misma arquitectura, y un esfuerzo por responder a topografías muy marcadas que siempre hacen que la respuesta arquitectónica sea mas exigente y por consecuencia mas interesante su resultado final; en esta casa se materializa esta intención  sin sacrificar la funcionalidad que la arquitectura debe proporcionar y ese fue un reto desde el principio.

¿Qué tanto y cómo se transformó el proyecto del diseño a la construcción?

Por convicción profesional, nuestro estudio busca siempre resolver a nivel de proyecto la mayor cantidad posible de problemas constructivos y funcionales antes de la obra. Aprovechamos al máximo las facilidades informáticas para desarrollar las ideas y proporcionar la mayor cantidad de información visual tanto a promotores como asesores; en ese sentido el proyecto se construyó sin mayores cambios. Por supuesto, la mano de los artesanos y maestros que participaron de las obras se percibe en el resultado final y en realidad algunos detalles nunca podrían ser anticipados hasta enfrentarse con la realidad.  


¿Cómo y por qué eligieron los materiales?

Los materiales son siempre un reto en la arquitectura; su elección obedeció principalmente a dos razones: la primera que tuvieran la cualidad de mejorar con el tiempo, eso quiere decir que las marcas propias del tiempo se conviertan en un atributo de la obra y no en un defecto,  y la segunda, poder sacar provecho al máximo de la excelente mano de obra con que contamos en nuestro medio. En el caso de la piedra, esta proviene de canteras de la región y el ladrillo es un material de tradición en la arquitectura de la sabana de Bogotá.
 Casa La Petra. Acceso. Tectus Ltda.

Casa La Petra. Espejo de agua en el perímetro de la casa. Tectus Ltda.


Constructivamente, ¿cuál fue el detalle más crítico, el más exigente de resolver?

Por un lado, moldear el terreno sin modificar sustancialmente la esencia del sitio. La arquitectura no se impone, no es protagonista en si misma, simplemente se integra al paisaje y su topografía. Por otro lado, lograr hacer de esta casa un ejemplo de arquitectura sostenible, automatizada para utilizar de forma racional los recursos energéticos y de agua sin desperdicios, pero conservado su carácter residencial y valores estéticos sin convertirse en un artilugio robótico ajeno a nuestra tradición arquitectónica.

Casa La Petra. Implantación. Tectus Ltda.

Casa La Petra. Cocina integrada a la zona social. Tectus Ltda.

 ¿Qué es lo que más le gusta del proyecto?

Es un sitio muy agradable para estar, para vivir, invita a reflexionar, a disfrutar de la biodiversidad en la que nos encontramos inmersos, a ver desde sus cubiertas recorribles las estrellas a 3065 msnm (en un planetario impresionante), y a compartir con amigos y conocidos la belleza natural del sitio.

Casa La Petra. Estudio. Tectus Ltda. 

¿Qué haría diferente si tuviera la oportunidad de volverlo a hacer?

Todo proyecto es susceptible a ser mejorado. Eso es una constante, si tuviéramos la oportunidad de volverlo a hacer, hoy en día el resultado sería distinto, evolucionado. Una de las mejores experiencias durante la construcción, fue el contacto directo con cada maestro y artesano, que a través del oficio comunican su arte. Esto es algo que hay que tener en cuenta siempre para cualquier proyecto.

Casa La Petra. Detalle. Tectus Ltda.

¿Visita el proyecto después de finalizada su construcción? ¿Por qué sí o por qué no?

Constantemente, en la actualidad nos encontramos construyendo otra casa que diseñamos dentro de la misma urbanización.

Ficha técnica

Nombre del proyecto: Casa La Petra
Tipología de uso: Vivienda
Ubicación : Urbanización ecológica Altos de Potosí – Guasca, Cundinamarca
Arquitecto(s): Manuel Antonio Guerrero & Suely Vargas Nobrega
Constructor: Tectus Ltda.
Área del lote: 3300 mt2
Área construida: 300 m2
Costo de la obra: 1´300.000 m2
Año: 2009
Materiales y proveedores:
Ladrillo Santa Fe gran formato color tierra
Piedra pizarra y piedra laja de la región
Ventanería Lenher
Automatización y domótica: Indomo con la línea Myhome de b-ticino,
Carpintería: Negro naranja
Porcelana sanitaria y accesorios: Productos Arquitectónicos pa,
Cocina manufacturada: Alirio Gómez
Electrodomésticos: Casa Magna.

 

12 de febrero de 2010

“Estoy aprendiendo que la arquitectura debe ser expresiva, debe dar voz a todo aquello que no habla”: Juan Pablo Aschner sobre la Casa Anjana

Proyecto / Arquitectura / Altiplano
 
Un curioso muro ciego en el centro de la fachada principal, una multitud de volúmenes y una variedad de tonos de terracota caracterizan esta casa en el valle de Subachoque, Cundinamarca. Juan Pablo Aschner cuenta a A57 cómo la casa tomó forma en un esfuerzo conjunto del cliente, el maestro constructor y el arquitecto.




Fachada occidental.


Vista del Valle de Subachoque desde la sala.

¿Cuál es el concepto clave del proyecto? ¿Surgió de una idea, del lugar, del usuario?
 
Pienso que la arquitectura no es un acto de creación. La creación, según los diccionarios, consiste en producir algo de la nada. La arquitectura, por tanto, no deviene de un proceso de creación sino de un proceso de concepción, acto en el que participan en igual medida el arquitecto y todo el mundo de variables que provienen del lugar, el cliente, la actividad, etc.

La Casa Anjana (el nombre que le dio su propietario, con referencia a criaturas mitológicas encargadas de cuidar los bosques y proteger a la gente), resulta de la confluencia entre las variables del entorno físico y los intereses particulares de sus habitantes.

Construida en la parte alta de un predio que contempla desde occidente el valle de Subachoque, el proyecto para la Casa Anjana atiende en primera instancia a las determinantes físicas del entorno. A un lote de marcada pendiente, la casa responde con una huella alargada que sigue los contornos de las curvas de nivel. Selecciona vistas específicas del paisaje inmediato mediante ventanas encuadradas para tal fin, e invoca al interior vistas del paisaje lejano mediante ventanas corridas que en los dos costados de la casa ofrecen, por sus ángulos de observación, experiencias distintas. Para aprovechar el máximo de asoleación y luz natural, la casa es angosta entre oriente y occidente y ofrece ventanas diferentes al naciente y al poniente. Mediante vegetación y un talud posterior se protege de los vientos y con cubiertas inclinadas responde a las fuertes lluvias del invierno.

Puesto que la casa es de un solo piso -contemplando su uso en la vejez- la extensión de su cubierta sirve también de terraza superior. Del programa de actividades para esta casa de 250 metros cuadrados, destaca sobre todas las demás, la acentuada afición de su propietario por el cine. La sala de proyecciones, equipada con todas las tecnologías acústicas y visuales del home-theater ocupa un lugar privilegiado de la casa. Queda clara por su distribución, la presencia central de un volumen relativamente ciego, elemento articulador entre las zonas sociales y privadas, centro compositivo de la fachada, presencia enigmática entre las dos alas de cristal. El cine es sin duda eje central y mediador de la edificación. Un segundo elemento articulador es el corredor. Concebido como deambulatorio de ventanas rítmicas en torno a un patio posterior, se planteó de manera que pudiese evocar en su propietario los años de juventud pasados en un Seminario religioso. El deambulatorio articula e integra todos los espacios, mediante una gradación que comienza en las áreas más sociales (oficina, cocina, BBQ, salón y comedor) y termina, pasado el home-theater, con las áreas más privadas (taller de cerámica, cuarto de huéspedes y cuarto principal).


Implantación.


Planta general.

Fachada occidental.

Fachada oriental.

La actividad última y la que justifica la presencia de la casa en el campo es la agricultura. El lote, pensado para el cultivo, es una provisión de colores propios de la tierra y de los vegetales. La casa no ha de quedarse atrás. Pensada en lo cromático desde los colores de los minerales, la arena y la tierra de los campos, cuenta con ventanería en lámina temperizada y paredes que denotan lo imperfecto y lo irregular empleando un producto denominado Concre-stain que aplicado directamente al pañete evidencia lo imperfecto e irregular de la mano humana.

La casa no pretende imponerse como un objeto ascético y urbano en medio del paisaje. Procura, quizás, hallar un contrapunto justo entre hombre y naturaleza, entre la regularidad escultural de las formas geométricas y la irregularidad pictórica de los colores de la naturaleza.


Fachada oriental

Las ventanas rítmicas del corredor que articula la casa.

¿Cómo relaciona este proyecto con otros de sus proyectos? 

Este proyecto coincidió con otros tres proyectos: una pequeña casa en Tabio, una en La Calera y el que es, hasta la fecha, mi proyecto más grande y complejo: un diseño que gané, por concurso, para hacer un nuevo museo en el Parque Arqueológico  de San Agustín. Ninguno de estos proyectos simultáneos, como ninguno de los anteriores o posteriores se parece entre sí. Cada uno atiende a variables muy distintas, disponibilidades presupuestales y materiales diametralmente diferentes, en lugares y para clientes disímiles. Comienzo a entender que la arquitectura debe resultar del encuentro entre un mundo heterogéneo y plural y nuestra mirada particular, debe conciliar los anhelos de cada propietario con las formulaciones estéticas y funcionales disciplinares y si bien debe ser razonable en lo técnico y lo formal, no debe en modo algún prescindir de carácter. Estoy aprendiendo que la arquitectura debe ser expresiva, debe dar voz a todo aquello que no habla.

Exterior de la zona social.


Exterior del acceso.

¿Qué tanto y cómo se transformó el proyecto del diseño a la construcción?

La construcción de la Casa Anjana fue un proceso de aprendizaje recíproco del que participamos el maestro constructor Ausberto Munévar, el cliente y yo. Mediante reuniones constantes en sitio fuimos trazando el cauce de un proceso que tomaba forma y en este proceso cada uno intervino a su manera. Reconocer que un proyecto es susceptible de cambio y de aportaciones divergentes; que un anhelo personal y de autor termina por ser un esfuerzo colectivo y anónimo, es un aspecto gratificante de nuestra profesión, que en todo lo que tiene de incierto e imperfecto, se hace más humana.

¿Cómo y por qué eligió los materiales?

De nuevo, respetando los anhelos del cliente. Él no quería materiales a la vista como el ladrillo o el concreto. Sentía aversión hacia esta “estética de arquitecto”. Quería, por el contrario, superficies en colores vivos hacia el exterior y lisas y blancas hacia el interior. Gran pedagogo y educador, director de un importante jardín infantil de vocación artística, deseaba formas juguetonas, alegres. De una mediación entre estos deseos y los materiales y colores que identifiqué y pude conseguir en las inmediaciones rurales de Subachoque resulta esta construcción. 

Interior de la sala.


Interior de la sala.

Constructivamente, ¿cuál fue el detalle más crítico, el más exigente de resolver?
La resolución interior del home-theater, para que funcionase perfectamente, demandó detalles constructivos elaborados a nivel acústico, ambiental, eléctrico y espacial. Este aspecto interior, sin embargo, no me demandó tanto como el diseño de redes hidráulicas, eléctricas y sanitarias que acometí solo, apoyándome en libros técnicos, apuntes y recuerdos de clase.




Tratamiento acústico del cielo raso del home-theater.

¿Qué es lo que más le gusta del proyecto?
Que tiene vida propia. Me resulta simultáneamente familiar y ajeno. Me encanta saber que los edificios que vamos sembrando por ahí tienen tanto de nosotros, los arquitectos, cómo de quienes los encargan o de los lugares que los acogen.

¿Qué haría diferente si tuviera la oportunidad de volverlo a hacer?
 
Dejaría en manos de expertos el diseño técnico de redes y la dirección de obra. Estos dos aspectos son temporal y emocionalmente demandantes y en el camino nos confrontan con un dilema: o aprendemos a hacer mejor arquitectura o se nos van los días en temas de los que debemos saber lo suficiente como para poderlos delegar.

¿Visita el proyecto después de finalizada su construcción? ¿Por qué sí o por qué no?
 
He tenido la oportunidad de visitar la casa habitada, como un invitado más. En esta visita descubrí que la casa era una buena casa: la encontré luminosa, compenetrada con el paisaje y debidamente ajustada, como un guante, a todas las actividades propias de sus habitantes. Espero, con el tiempo, aprender a hacer mejores, sin olvidar que la buena arquitectura doméstica es aquella que es hogar para sus habitantes, no para sus arquitectos.
 
Ficha técnica 
Nombre del proyecto: Casa Anjana
Tipología de uso: Vivienda unifamiliar
Ubicación (dirección): Municipio de Subachoque, Cundinamarca
Arquitecto: Juan Pablo Aschner
Diseño estructural: Ingenio, Ingeniería Óptima Ltda.
Constructor: Ausberto Munévar
Área del lote: 2,56 hectáreas
Área construida: 250 m2
Año: 2007
Materiales y proveedores: Concre-stain de Hidroprotección de Colombia para el tratamiento de fachadas y pisos. Los demás materiales provienen de depósitos de construcción en Subachoque.

6 de noviembre de 2009

“Quería tocar el terreno lo menos posible”: Lorenzo Castro sobre el Conjunto Residencial Niquia

En medio de los bosques de los cerros de Suba al norte de Bogotá, Lorenzo Castro construyó su casa y las de una docena de familiares y amigos. En esta entrevista con A57 el arquitecto, reconocido por su trayectoria en obras de espacio público, cuenta por qué construyó un conjunto residencial donde los habitantes tienen que parquear sus carros lejos de sus casas y donde no hay iluminación nocturna.

A57/Proyecto/ Entrevista/ Conjunto residencial Niquía/ Bogotá


¿Cuál es el concepto clave del proyecto? ¿Surgió de una idea, del lugar, del usuario?

Vista del conjunto desde abajo y vista desde la terraza de una de las casas

Sendero para bajar al segundo grupo de casas y fachada del parqueadero
La idea era tocar lo menos posible la naturaleza y el lugar. Pensaba hacer un edificio de seis pisos con apartamentos duplex para minimizar el área afectado por la construcción. Al final resultó mejor hacer casas, pero no separadas sino agrupadas y bajando la pendiente. La idea era construir dieciseis casas, pero no de la manera típica del conjunto cerrado de casas aísladas en el que cada uno llega en su carro, parquea en su garaje y entra a su casa. Finalmente hicimos trece casas, y logré mantener el parqueadero arriba. La gente tiene que caminar del parqueadero hasta su casa, que en el caso de las primeras casas son escasos metros, pero para la última casa es una buena distancia. Eso fue una batalla dura, pero no quise ceder. La gente venía preguntando si no podían tener por lo menos una pérgola debajo de la cual pudieran dejar el carro, por ejemplo. Pero el parqueadero creo que está bien logrado, tiene dos pisos que tienen una inclinación del 6% para seguir el terreno en lo posible. La fachada la hice en madera para esconder de la vista los carros.

Planta general del conjunto




Cortes generales del proyecto

¿Cómo relaciona este proyecto con otros de sus proyectos?
El lote ha estado en la familia desde siempre. En 1963 mi papá (el también arquitecto Dicken Castro) construyó ahí una cabaña y posteriormente en 1967 la casa de la familia. Ahí vivimos unos pocos años, pero la casa sigue existiendo. Mi papá trató de vender el lote muchas veces, pero siempre era muy pequeño para las constructoras grandes o muy grande para las constructoras pequeñas, además, la ubicación tan cerca de los barrios populares de Suba parecía riesgosa. El nombre Niquia hace parte de una tradición de mi papá de ponerle a cada uno de sus proyectos un nombre que se refiere a alguna parte de su tierra natal, Antioquia.

La casa de Dicken Castro en los años 60. Tomada de Saldarriaga (1995). Bogotá. Guía de Arquitectura. Bogotá: Universidad de los Andes

Desde recién graduado diseñé varios proyectos para el lugar, pero ninguno se pudo construir. En su momento ofrecí el lote para que se hiciera la biblioteca de Suba ahí, pero se terminó haciendo en la 170, y yo tampoco insistí mucho porque no quería aprovechar de tal manera el hecho de que estuviera trabajando en la administración de Peñalosa.

En algún momento decidimos con mi hermano construir nuestras casas ahí y hacer el proyecto. Entonces llegaron familiares y amigos interesados, y cada vez iba participando más gente, hasta tal punto que nunca tuvimos que salir a vender el proyecto.

Antes de este proyecto había trabajado únicamente en espacio público por muchos años, así que fue hasta cierto punto una nueva experiencia hacer este conjunto. Sin embargo, no es que uno emplea diferentes metodologías. Yo hago arquitectura y por mi no hay mucha diferencia entre un piso y un muro.

¿Qué tanto y cómo se transformó el proyecto del diseño a la construcción?

Hubo muchos temas de discusión con los futuros habitantes, por ejemplo las puertas de vidrio que permiten que la luz atraviese las casas en la zona donde están las escaleras. Algunos querían un jardín privado con cerramiento frente a su casa, y tampoco lo permití. Fue una discusión permanente, pero este proyecto lo quería hacer exactamente como yo me lo imaginaba, así que no hubo mucha flexibilidad de mi parte.

En los segundos pisos una caja de madera esconde las ventanas de los baños

Imperfecciones del concreto a la vista en una de las casas.


Después de terminada la construcción, ya era cuestión de los habitantes que adaptaran las casas a sus gustos. Yo en mi casa cambié de lugar la cocina y el estudio. Algunos han hecho cambios que yo lamento, pero que van más allá de mi autoridad. En la obra les dije a los obreros, por ejemplo, que no corrigieran las imperfecciones del concreto porque se ven espectaculares. Pero ya muchos pañetaron partes del concreto a la vista. Y en los baños de los segundos pisos puse una especie de caja de madera por fuera de la casa que me permitió hacer las ventanas por toda la altura del piso, pero ya he visto muchas cortinas. La transparencia y la luz no gustan mucho en esta cultura.


¿Cómo y por qué eligió los materiales?


Los materiales: Delgadas placas de concreto, vidrio, madera, metales

Quería lograr que las casas parecieran flotar sobre un primer piso de gran transparencia. Las casas tienen un sótano o nivel inferior que por lo general está con la mitad enterrado y la otra mitad es muy transparente, con algunas variaciones según las condiciones del terreno. Los materiales que escogí reflejan esa transparencia y ligereza: delgadas placas de concreto, vidrio, madera, metales.


Constructivamente, ¿cuál fue el detalle más crítico, el más exigente de resolver?




Plantas del semisótano y pisos 1, 2 y 3 de una de las casas.

Por el mismo asunto de transparencia decidí no construir con el mismo ladrillo que mi papá había usado en la casa de la familia, porque los muros de división entre las casas hubieran tenido que ser de más de 50 centimetros. En lugar de ladrillo, quería un concreto estructural de 7 cm de grosor, y a pesar de que finalmente se construyó con un grosor de 10 cm creo que el efecto es muy bonito. Están esos muros y unas columnas metálicas, no más.



Cortes de una de las casas
¿Qué es lo que más le gusta del proyecto?

Una de las cosas que creo que están bien logradas es el cerramiento del lote, cuyo diseño permite que se cubra con plantas, que animales pequeños y medianos pasen sin problemas, y que además casi no se vea. Se instala por módulos, sin necesidad de grandes intervenciones en el terreno. Yo quisiera que no fuera necesario que el lote estuviera cerrado, pero eso es muy difícil.


¿Qué haría diferente si tuviera la oportunidad de volverlo a hacer?

Me quedé con la duda de cómo hubiera sido construir en una mayor altura con una menor área afectada. Hay que ver también cómo algunos puntos críticos se mantienen en el tiempo, como la madera del parqueadero y las partes donde baja el agua recogida del techo. Y tal vez sea un sueño, pero quisiera que algún día se puedan abrir los senderos para la gente de los barrios de abajo. . El lote está en una pendiente y tiene entradas sobre la Transversal 91 y desde arriba. A mí me gusta entrar y salir por la entrada de abajo, caminar por los barrios de Suba y coger Transmilenio desde ahí.Si alguna vez estuviera de nuevo trabajando en una alcaldía, me gustaría trabajar para que se abran todos los cerramientos.
Los habitantes: “Después de vivir aquí entendemos lo que usted quiere con la oscuridad y estar cerca de la naturaleza”



¿Visita el proyecto después de finalizada su construcción?

Como vivo ahí estoy en contacto permanente con el proyecto y los habitantes, y creo que la gente está feliz. Se vive muy cerca de la naturaleza: es bonito escuchar el sonido del agua que baja del techo, y la placa de piedra negra en el último piso recoge el agua y el sol, y libera el calor por la noche. Yo no quería que por la noche se iluminaran el terreno ni los árboles para dejar que descansara la naturaleza. Ahora los habitantes me dicen: “Después de vivir aquí entendemos lo que usted quiere con la oscuridad y estar cerca de la naturaleza”.

Ficha técnica

Nombre del proyecto: Conjunto residencial Niquia
Categoría: Vivienda
Ubicación: Cerros de Suba, Bogotá
Arquitecto: Lorenzo Castro Jaramillo
Constructor: Jaime Pizarro
Arquitectos colaboradores: Angélica Rojas, Jheny Nieto R., Wilson Gamba R., Juan Camilo Baquero L., Catalina Parra R., Diana Arias, Francisco Bohórquez
Área del lote: 8340 m2
Área construida: 3800 m2 en 13 viviendas, 570 m2 en parqueo
Año de realización: 2005-2008
Materiales y proveedores: Concreto Ocre: Argos. Vidrios templados y laminados: Golden Glass. Ventanería en aluminio: Lenner. Madera Decks y Cerramiento: Refocosta. Cocinas: Granitos y Marmoles.
Planos y fotografías: Lorenzo Castro Jaramillo