12 de febrero de 2010

“Estoy aprendiendo que la arquitectura debe ser expresiva, debe dar voz a todo aquello que no habla”: Juan Pablo Aschner sobre la Casa Anjana

Proyecto / Arquitectura / Altiplano
 
Un curioso muro ciego en el centro de la fachada principal, una multitud de volúmenes y una variedad de tonos de terracota caracterizan esta casa en el valle de Subachoque, Cundinamarca. Juan Pablo Aschner cuenta a A57 cómo la casa tomó forma en un esfuerzo conjunto del cliente, el maestro constructor y el arquitecto.




Fachada occidental.


Vista del Valle de Subachoque desde la sala.

¿Cuál es el concepto clave del proyecto? ¿Surgió de una idea, del lugar, del usuario?
 
Pienso que la arquitectura no es un acto de creación. La creación, según los diccionarios, consiste en producir algo de la nada. La arquitectura, por tanto, no deviene de un proceso de creación sino de un proceso de concepción, acto en el que participan en igual medida el arquitecto y todo el mundo de variables que provienen del lugar, el cliente, la actividad, etc.

La Casa Anjana (el nombre que le dio su propietario, con referencia a criaturas mitológicas encargadas de cuidar los bosques y proteger a la gente), resulta de la confluencia entre las variables del entorno físico y los intereses particulares de sus habitantes.

Construida en la parte alta de un predio que contempla desde occidente el valle de Subachoque, el proyecto para la Casa Anjana atiende en primera instancia a las determinantes físicas del entorno. A un lote de marcada pendiente, la casa responde con una huella alargada que sigue los contornos de las curvas de nivel. Selecciona vistas específicas del paisaje inmediato mediante ventanas encuadradas para tal fin, e invoca al interior vistas del paisaje lejano mediante ventanas corridas que en los dos costados de la casa ofrecen, por sus ángulos de observación, experiencias distintas. Para aprovechar el máximo de asoleación y luz natural, la casa es angosta entre oriente y occidente y ofrece ventanas diferentes al naciente y al poniente. Mediante vegetación y un talud posterior se protege de los vientos y con cubiertas inclinadas responde a las fuertes lluvias del invierno.

Puesto que la casa es de un solo piso -contemplando su uso en la vejez- la extensión de su cubierta sirve también de terraza superior. Del programa de actividades para esta casa de 250 metros cuadrados, destaca sobre todas las demás, la acentuada afición de su propietario por el cine. La sala de proyecciones, equipada con todas las tecnologías acústicas y visuales del home-theater ocupa un lugar privilegiado de la casa. Queda clara por su distribución, la presencia central de un volumen relativamente ciego, elemento articulador entre las zonas sociales y privadas, centro compositivo de la fachada, presencia enigmática entre las dos alas de cristal. El cine es sin duda eje central y mediador de la edificación. Un segundo elemento articulador es el corredor. Concebido como deambulatorio de ventanas rítmicas en torno a un patio posterior, se planteó de manera que pudiese evocar en su propietario los años de juventud pasados en un Seminario religioso. El deambulatorio articula e integra todos los espacios, mediante una gradación que comienza en las áreas más sociales (oficina, cocina, BBQ, salón y comedor) y termina, pasado el home-theater, con las áreas más privadas (taller de cerámica, cuarto de huéspedes y cuarto principal).


Implantación.


Planta general.

Fachada occidental.

Fachada oriental.

La actividad última y la que justifica la presencia de la casa en el campo es la agricultura. El lote, pensado para el cultivo, es una provisión de colores propios de la tierra y de los vegetales. La casa no ha de quedarse atrás. Pensada en lo cromático desde los colores de los minerales, la arena y la tierra de los campos, cuenta con ventanería en lámina temperizada y paredes que denotan lo imperfecto y lo irregular empleando un producto denominado Concre-stain que aplicado directamente al pañete evidencia lo imperfecto e irregular de la mano humana.

La casa no pretende imponerse como un objeto ascético y urbano en medio del paisaje. Procura, quizás, hallar un contrapunto justo entre hombre y naturaleza, entre la regularidad escultural de las formas geométricas y la irregularidad pictórica de los colores de la naturaleza.


Fachada oriental

Las ventanas rítmicas del corredor que articula la casa.

¿Cómo relaciona este proyecto con otros de sus proyectos? 

Este proyecto coincidió con otros tres proyectos: una pequeña casa en Tabio, una en La Calera y el que es, hasta la fecha, mi proyecto más grande y complejo: un diseño que gané, por concurso, para hacer un nuevo museo en el Parque Arqueológico  de San Agustín. Ninguno de estos proyectos simultáneos, como ninguno de los anteriores o posteriores se parece entre sí. Cada uno atiende a variables muy distintas, disponibilidades presupuestales y materiales diametralmente diferentes, en lugares y para clientes disímiles. Comienzo a entender que la arquitectura debe resultar del encuentro entre un mundo heterogéneo y plural y nuestra mirada particular, debe conciliar los anhelos de cada propietario con las formulaciones estéticas y funcionales disciplinares y si bien debe ser razonable en lo técnico y lo formal, no debe en modo algún prescindir de carácter. Estoy aprendiendo que la arquitectura debe ser expresiva, debe dar voz a todo aquello que no habla.

Exterior de la zona social.


Exterior del acceso.

¿Qué tanto y cómo se transformó el proyecto del diseño a la construcción?

La construcción de la Casa Anjana fue un proceso de aprendizaje recíproco del que participamos el maestro constructor Ausberto Munévar, el cliente y yo. Mediante reuniones constantes en sitio fuimos trazando el cauce de un proceso que tomaba forma y en este proceso cada uno intervino a su manera. Reconocer que un proyecto es susceptible de cambio y de aportaciones divergentes; que un anhelo personal y de autor termina por ser un esfuerzo colectivo y anónimo, es un aspecto gratificante de nuestra profesión, que en todo lo que tiene de incierto e imperfecto, se hace más humana.

¿Cómo y por qué eligió los materiales?

De nuevo, respetando los anhelos del cliente. Él no quería materiales a la vista como el ladrillo o el concreto. Sentía aversión hacia esta “estética de arquitecto”. Quería, por el contrario, superficies en colores vivos hacia el exterior y lisas y blancas hacia el interior. Gran pedagogo y educador, director de un importante jardín infantil de vocación artística, deseaba formas juguetonas, alegres. De una mediación entre estos deseos y los materiales y colores que identifiqué y pude conseguir en las inmediaciones rurales de Subachoque resulta esta construcción. 

Interior de la sala.


Interior de la sala.

Constructivamente, ¿cuál fue el detalle más crítico, el más exigente de resolver?
La resolución interior del home-theater, para que funcionase perfectamente, demandó detalles constructivos elaborados a nivel acústico, ambiental, eléctrico y espacial. Este aspecto interior, sin embargo, no me demandó tanto como el diseño de redes hidráulicas, eléctricas y sanitarias que acometí solo, apoyándome en libros técnicos, apuntes y recuerdos de clase.




Tratamiento acústico del cielo raso del home-theater.

¿Qué es lo que más le gusta del proyecto?
Que tiene vida propia. Me resulta simultáneamente familiar y ajeno. Me encanta saber que los edificios que vamos sembrando por ahí tienen tanto de nosotros, los arquitectos, cómo de quienes los encargan o de los lugares que los acogen.

¿Qué haría diferente si tuviera la oportunidad de volverlo a hacer?
 
Dejaría en manos de expertos el diseño técnico de redes y la dirección de obra. Estos dos aspectos son temporal y emocionalmente demandantes y en el camino nos confrontan con un dilema: o aprendemos a hacer mejor arquitectura o se nos van los días en temas de los que debemos saber lo suficiente como para poderlos delegar.

¿Visita el proyecto después de finalizada su construcción? ¿Por qué sí o por qué no?
 
He tenido la oportunidad de visitar la casa habitada, como un invitado más. En esta visita descubrí que la casa era una buena casa: la encontré luminosa, compenetrada con el paisaje y debidamente ajustada, como un guante, a todas las actividades propias de sus habitantes. Espero, con el tiempo, aprender a hacer mejores, sin olvidar que la buena arquitectura doméstica es aquella que es hogar para sus habitantes, no para sus arquitectos.
 
Ficha técnica 
Nombre del proyecto: Casa Anjana
Tipología de uso: Vivienda unifamiliar
Ubicación (dirección): Municipio de Subachoque, Cundinamarca
Arquitecto: Juan Pablo Aschner
Diseño estructural: Ingenio, Ingeniería Óptima Ltda.
Constructor: Ausberto Munévar
Área del lote: 2,56 hectáreas
Área construida: 250 m2
Año: 2007
Materiales y proveedores: Concre-stain de Hidroprotección de Colombia para el tratamiento de fachadas y pisos. Los demás materiales provienen de depósitos de construcción en Subachoque.

4 comentarios:

Anónimo dijo...

Faltan fotos del teatro

Anónimo dijo...

Felicitaciones a Juan Pablo, fui estudiante suyo en la U. Nacional, me gusta su proyecto

Anónimo dijo...

Es cuestión de gustos, pero prefiero para este tipo de ubicación espacios mucho más cálidos, mas integrados al entorno.

Ana Maria dijo...

¿Qué quiere decir más cálido e integrado al entorno?